ÉL POR ELLA

Esta campaña trata de hombres que apoyan a mujeres y mujeres que apoyan a hombres para alcanzar en conjunto la igualdad de género. Esas fueron las palabras con las que Emma Watson, conocida por su exitoso papel en la saga de Harry Potter y por su lucha feminista, explicaba lo que pretende lograr la campaña de Naciones Unidas He for She (él por ella). A través de la entrevista que la actriz inglesa ha realizado a varios diseñadores de la industria de la moda (Jonathan Saunders, Bella Freud, Stella McCartney y Erdem Moralioglu) se ha querido reivindicar que todavía existe el racismo y el sexismo en este ámbito, algo que se aprecia de forma especial en las diferencias salariales. Al grito de “no queremos que nos salven, queremos que nos incluyan” Emma Watson ha subrayado la importancia de superar esas barreras que separan a hombres y mujeres para crear una nueva sociedad que se apoye en valores distintos a los actuales o a los de tiempos pasados.

I

Es en la ya mencionada campaña He for She donde se pretende reforzar el conocido feminismo, que como dice Watson, no es más que un intento de implantar la igualdad. El lema de esta acción iniciada desde Naciones Unidas reza: “lo que nos une es más fuerte que lo que nos separa” e invita a involucrarse en la labor de establecer la igualdad entre géneros. De hecho, ya son 1,304,141,084 las actividades llevadas a cabo o las decisiones tomadas con el fin de lograr este propósito. Y los números aumentan día tras día, puesto que la concienciación  de los ciudadanos, tanto hombres como mujeres, en la lucha por la equidad es un hecho y no meras palabras o fachadas.

Una de las historias que recoge esta página oficial es la de la activista keniana Erick Matsanza. Su voz representa a todas aquellas madres, hijas, esposas, hermanas… que rompen con lo establecido vistiendo prendas escotadas o luciendo las piernas. Este pequeño gesto supone un auténtico riesgo en un país en el que el acoso en las calles es habitual y frecuente. Combatir estos comportamientos déspotas es mi objetivo, y para ello he creado la etiqueta #mydressmychoice (“mi vestido, mi decisión”), un hashtag que ya se ha apoderado de Twitter, dice Erick Matsanza. Este es el primer paso para lograr la libertad e independencia de la mujer. Si le preguntásemos cómo nació la idea, ella contestaría: llevo tiempo reivindicando el impacto que la mujer ejerce en la sociedad por medio de su creatividad, un poder que no siempre los hombres han reconocido. Sin embargo, desde que en un pequeño acto de rebeldía publiqué una fotografía mía llevando una minifalda son muchos los que se han sumado a esta iniciativa y ya cuelgan fotos similares en las redes. Todo gran cambio parte de este tipo de guiños.

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Sin embargo, el sexismo y la falta de respeto ante las decisiones de la mujer no solo forman parte de la rutina de países en vías de desarrollo, también en nuestra tolerante y cercana forma de vida somos espectadores de la desigualdad entre sexos. Llegado a este punto es cuando procedemos a analizar las campañas publicitarias de Tom Ford o Dolce & Gabbana. En ellas se aprecia el cambio que ha tenido lugar en la estrategia de venta, pues nos encontramos ante consumidores que se sienten atraídos por la polémica, el escándalo y la transgresión. Hipnotiza lo prohibido, y el erotismo exacerbado (guardando siempre un punto chic, elegante y bien cuidado) se torna el protagonista de los anuncios de varias empresas internacionales. Aparecen así imágenes como las siguientes, imágenes que cumplen con los requisitos mencionados y que a pesar de ser bastante explícitas, invitan a emplear la imaginación para continuar con su interpretación.

Además, la publicidad procedente de la marca Desigual, en concreto los anuncios conocidos por los mensajes Feliz día de la madre,  Yo me atrevo y Tengo un plan, ha sido criticada por el machismo que destilan las historias narradas durante los espacios publicitarios. De todas formas, sus representantes siempre han defendido que éstas no secundan el sexismo, si no que potencian el optimismo de vivir día a día exprimiendo cada momento. Nuestras campañas son un grito a la liberación de la mujer, una invitación a que éstas persigan sus objetivos y tomen las riendas de su vida: Tú decides.

 

En el mundo de los sueños

La vida es una constante de oportunidades, de nuevos descubrimientos, de aventuras inesperadas, de  risas elocuentes y de éxitos, sobre todo de éxitos. También hay fracasos, aunque estos nunca se cuentan, nunca se muestran. Todo lo que se comparte a través de las redes sociales engloba a lo primero, a la felicidad extrema y perpetua. Con la búsqueda de la popularidad se pone en marcha un proceso que se fundamenta en colocar a la propia persona como protagonista de una historia que se narra a través de Instagram o Facebook respetando en mayor o menor grado la realidad. No hay cabida para las imperfecciones. Lo publicado ha de ser idílico, ya que el objetivo que se persigue, al fin y al cabo, es conseguir provocar cierto sentimiento de admiración en todo aquel  que llegue hasta nuestras fotografías.

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Es tal la ambición y el narcicismo que puede generar este estilo de vida, en el que disparar selfies forma parte de la rutina diaria, que la presión por guardar esa apariencia de perfección acaba por sobrepasar los límites. Essena O’Neill, modelo australiana de 19 años cuya historia fotográfica era seguida por medio millón de personas en su cuenta de Instagram,  anunció hace varios meses que todo lo que había llegado a compartir en su perfil era mentira. Ha desvelado varios de los secretos que se escondían tras sus imágenes en un intento de mostrar al resto de los jóvenes la gran presión que hay en estar obsesionado por la popularidad, la aceptación social y los likes.

Llegué a tomarme hasta cincuenta fotos iguales antes de conseguir la definitiva, abronqué a mi hermana hasta que consiguió sacarme perfecta en la imagen y muchos de los chicos que aparecían conmigo en las instantáneas eran “novios contratados”, confiesa. Quería ser como las chicas a las que yo seguía de pequeña en Instagram o en blogs: bonita, importante, poderosa, alegre… Y lo conseguí, aunque eso no me hizo feliz, me sentía sola y presionada dejando que fueran los números los que me definieran como persona. Lo tenía todo, y era como si no tuviera nada. Tras estas revelaciones (disponibles en su canal de Youtube), Essena O’Neill ha eliminando sus más de 2000 fotografías en Instagram y ha puesto una página web  a disposición de todos aquellos que como ella estén sometidos a la presión de ser aceptados en redes sociales. En ella muestra algunas fotos de su antiguo Instagram que van acompañadas de un pie de imagen en el que la joven explica lo que hay detrás de lo se ve

Sin embargo, Essena O’Neill no ha sido la única que ha  intentado vender una vida basada en la belleza, el lujo, la exclusividad y la felicidad. Estamos ante una generación que se siente representada en las siglas YOLO (You Only Live Once, sólo se vive una vez). De hecho, este es el lema de Jay Alvarrez y Alexis Ren, dos jóvenes estadounidenses de 20 y 19 años que recorren el mundo recopilando material visual de todos los lugares que visitan. Han construido en sus perfiles de Instagram una historia de cuento de hadas que ha conseguido encandilar a millones de personas. Sus aventuras por islas desiertas y playas paradisíacas practicando paracaidismo, submarinismo o surf y la destreza fotográfica de Alvarrez, así como del equipo que les acompaña en sus viajes, han posicionado a esta pareja entre las más admiradas de las redes sociales. Su forma de vida queda fuera del alcance del ciudadano medio ya que el ritmo de gasto es continuo y desmesurado. No obstante, para ellos el dinero no es un problema, pues viajar se ha convertido en su trabajo. Sin embargo, no pretenden ofrecer una imagen de derrochadores, sino inspirar a los jóvenes a través de sus fotografías y vídeos, potenciar en ellos la creatividad y la originalidad y hacerles ver que es posible cumplir los sueños.

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Por su parte, el fotógrafo y modelo de origen hawaiano ha defendido las aventuras que muestran en las redes sociales: “sabemos que la vida que llevamos puede parecer falsa porque para mucha gente es impensable. Para mí la normalidad pasa por practicar surf, paracaidismo, hacer fotos y… divertirme. La mayoría de la gente va al colegio y al trabajo… Pero nosotros no hemos crecido así. No es cuestión de sentirse orgulloso; simplemente hay que entender que hay muchos estilos de vida diferentes y que no todos pueden comprenderse.” Tanto él como Alexis también han llegado a pronunciarse en contra de la opinión de Essena O’Neill alegando que todo lo que la joven australiana ha declarado constituye un puro intento de publicitarse a sí misma.

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Son dos caras de una misma moneda: lo positivo (Ren y Alvarrez) y lo negativo (O’Neill) unidos por la condición de guardar las apariencias. La cuestión a fin de cuentas es simular ser, estar o pensar. Fingir que todo va bien cuando nada sale como se pretende.

ABAYA

(dícese de las túnicas oscuras que visten algunas mujeres musulmanas)

Las mujeres árabes luchan por cambiar la imagen que los medios, y en general, la población de occidente tiene de ellas, y es en la moda donde enc11796384_893667487369394_9141892662153592638_nuentran su mejor aliado para impulsar esa metamorfosis que les permita ser más libres e independientes. La combinación de diferentes prendas, estampados y tejidos propia de los países de Oriente Medio ha atraído a numerosos modistos que no han dudado en apostar por colecciones destinadas a la mujer árabe. Con motivo de ello se ha desencadenado la reciente polémica; una confrontación que enfrenta a distintos diseñadores. Grandes marcas han adoptado la decisión de ampliar su mercado debido a la rentabilidad que presenta este sector en los países árabes, nuevos oferentes de las mejores condiciones para comercializar productos.

Ante la aparición de los denominados “burkinis”, mezcla de las palabras burka y bikini, que Marks & Spencer sopesa poner a la venta, Pierre Bergé, cofundador de Yves Saint Laurent, rompe el silencio matizando que la moda ha de estar a disposición de la mujer para hacerla sentir más bonita y más libre. La moda, dice, ha de entenderse como una herramienta que trabaje a favor de la igualdad y no como un aliado de esos gobiernos y sistemas que instauran los parámetros por los que ha de regirse el vestuario femenino. El diseñador francés aboga por combatir las estrictas normas sobre la vestimenta en los países arábigos y dar la posibilidad a la mujer de decidir por sí misma. Los atuendos de Oriente Medio son vistos como una forma de esclavización de la mujer, de allí que Yves Saint Laurent pida que las grandes empresas olviden el dinero y se centren en los principios morales y éticos.

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Sin embargo Dolce&Gabanna, DKNY, Tommy Hilfiger y H&M y Mango (en una versión más económica) son algunas de las marcas que se decantan por crear una línea de prendas de corte musulmán, pues son muchas las mujeres que siendo educadas e independientes eligen vestir así. De esta forma, apuntan que acercar la actualidad, la comodidad y la elegancia a ese colectivo no constituye ningún delito. En este caso, la opresión y la ocultación pasan a considerarse como otra forma de belleza, de igual modo respetable.

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Fotografía de la campaña My Stealthy Freedom

Además, Pierre Bergé no debería preocuparse puesto que ya son muchas las mujeres que se movilizan por cambiar el mundo en el que les ha tocado vivir. De esta manera, se han puesto en marcha campañas como My Stealthy Freedom, movimiento iraní que reivindica que llevar o no el velo ha de ser una decisión y no una obligación. Internet se ha llenado así de fotografías de madres, esposas e hijas sin hijab y con el pelo al viento, pidiendo en silencio el incremento de la igualdad y la libertad.

 

Fotografía The Theran Times

Fotografía tomada del Tumblr The Tehran Times

Vestir de una manera no implica olvidar las creencias, y de hecho, es la idea que Araz Fazaeli, diseñador de moda y responsable del blog
The Tehran Times
, pretende difundir. A partir de las fotografías de street style que colman el muro de su Tumblr, muestra combinaciones de prendas arriesgadas y atrevidas que llevan mujeres iraníes sin perder su esencia. Y en Underwrap, agencia de modelos musulmanas fundada por Nailah Lymus, se repite el mismo mantra: ser libre para elegir la vestimenta no implica olvidar y dar la espalda a tus convicciones.

Criticar es hipócrita. ¿No deberíamos abrazar las diferencias en vez de oprimirlas?, se pregunta Alia Khan, directora del Consejo Islámico de Moda y Diseño. ¿Por qué no romper los límites, combatir los estereotipos y dar una voz propia a cada mujer que la necesite? El objetivo, al fin y al cabo, es que todas encuentren algo que les quede bien y con lo que se sientan bonitas. No hay reglas en la moda.

INTRODUCCIÓN: SI YO DIGO MODA, TÚ DICES…

III

 

La moda es ese concepto que se viene asociando con lo frívolo, lo superficial y lo egocéntrico. De hecho, cuando se analiza la palabra moda se tiende a pensar en belleza, modelos, cánones, prendas de vestir, exclusividad, lujo, colecciones y diseñadores.

Y, ¿qué hay más allá? ¿Qué sucede si damos un paso más y no nos quedamos en las tendencias, en las pasarelas o en el esplendor? Es entonces cuando la moda adquiere más sinónimos, otras concepciones equivalentes que radican en extremos opuestos: en lo positivo, pero también en lo negativo.

De esta forma, se llegan a conclusiones inquietantes ante las que no es posible evitar un cosquilleo de repulsión debido a que en el fondo, el objetivo de  la industria textil es que se compre la mayor cantidad posible en un reducido espacio temporal; fomentar el gasto y el exceso y obtener así beneficios de manera rauda y sencilla. El resultado de ello crea en el ciudadano presumido y elegante (entendido éste como persona que disfruta arreglándose) la necesidad de adquirir nuevas prendas para no sentirse desfasado, pues a medida que aparecen nuevas colecciones las anteriores van quedando obsoletas, lo que provoca que muchas veces las prendas no lleguen a lucirse en más de una ocasión. A estas alturas resulta un reto negar que la moda es economía pura, dinero en movimiento e intereses que salvaguardar.

Y, ¿en qué se apoya esta industria para llegar a una masa mayor de consumidores? En la publicidad, claro está. Estamos ante un tipo de promoción que, aún a día de hoy, radica en el sexismo y en el fomento de la delgadez como canon de belleza.

 

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Campaña de Tom Ford criticada por su sexismo. La imagen habla por sí misma.

Tampoco conviene olvidar que puesto que nos hallamos ante un gigante que fomenta el gasto a partir de incrementar de manera constante el número de piezas en sus colecciones, éste va a buscar los instrumentos que le permitan alcanzar dicha meta al menor coste. Entra en escena la mano de obra barata que trae consigo explotación de los trabajadores, deslocalización industrial y trabajo infantil. Sólo así se cumplen las expectativas de las empresas textiles.

A lo largo de las próximas entradas se ampliarán por separado estas polémicas con el fin de analizar este ámbito y tomar conciencia de temas a los que no siempre se da la importancia que requieren. La moda pasa a un segundo plano porque parece que sólo interesa a un pequeño segmento de la población, y sin embargo, nos encontramos ante contenidos que afectan a la sociedad en su conjunto. La eliminación de las injusticias y las desigualdades entre sexos debe ser llevada a cabo en todos los sectores y la industria de la que hablamos también ha de ser incluida.

No obstante, y a pesar de todo lo presentado hasta aquí, la moda no debe ser menospreciada porque en resumidas cuentas representa la forma de expresión de una sociedad determinada en un espacio y tiempo específicos; y eso es arte, es historia y es cultura.