Reporteras de guerra: la lucha por su supervivencia en territorio hostil

A lo largo de la historia, los acontecimientos bélicos han sido prácticamente siempre cubiertos por periodistas de sexo masculino. Sin embargo, está situación comenzó a cambiar alrededor del primer tercio del siglo XX, momento en el que los editores cesaron de ser reacios a la hora de aceptar artículos de temática bélica redactados por mujeres.

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A partir de entonces, el número de reporteras de guerra ha incrementado hasta el punto de que, actualmente, muchos de los corresponsales de guerra contratados por grandes cadenas informativas y enviados a cubrir zonas conflictivas son mujeres. Sin embargo, a pesar de que es cierto que ya no existen restricciones por sexo a la hora de realizar un reportaje o redactar un artículo, la gran parte de los conflictos que los corresponsales de guerra cubren tienen lugar en contextos y países en los que no existe ninguna garantía a la hora de proteger los derechos fundamentales del ser humano, y mucho menos, los derechos de las mujeres. Las reporteras de guerra no solo comparten los mismos riesgos de secuestro, tortura o asesinato que sus colegas hombres: también deben tratar de protegerse de la violencia sexual, agresión muy frecuente en conflictos bélicos y, en general, en aquellos países en los que se cosifica a la mujer.

“Disfrutaban mi dolor y mi sufrimiento. Los incitaba a más violencia”. El caso de la reportera de guerra de la BCS Lara Logan tuvo una importante repercusión a nivel internacional, no solo por la brutal violencia con la que se llevaron a cabo las agresiones sexuales, sino porque, como ella misma admite, es una de las pocas mujeres (reporteras o no) que se ha atrevido a denunciar públicamente  que fue víctima de violencia sexual. Lara Logan fue violada y agredida brutalmente ‘más de doscientas veces y durante 40 minutos’ mientras realizaba una crónica en la  Plaza Tahrir, en Egipto, durante una las manifestaciones de oposición del régimen  el 11 de febrero de 2011.

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La reportera de guerra Lara Logan

Otro caso-elegido al azar entre numerosos otros-es el del asesinato de la periodista italiana María G Cutuli, que fue fusilada justo al resto de sus acompañantes-uno de ellos el español Julio Fuentes- en 2001 durante un ataque de los talibanes al convoy en el que se encontraban en Afganistán. En 2007, se demostró que Cutuli había sido violada antes de ser asesinada.

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Maria Grazia Cutuli en Afganistán antes de ser asesinada

Hay que tener en cuenta que, de acuerdo con el último informe de Reporteros sin Fronteras, el 95% de periodistas asesinados  (hombres y mujeres) son locales, y solo el 5% son extranjeros. No obstante, la escasa información que llega a los países occidentales no menciona la muerte de estos periodistas locales, cuyos asesinatos caen pronto en el olvido. Una excepción, aunque ella es activista, no periodista, es la de la paquistaní Malala Yousafzai, mundialmente conocida. Esta joven, fiel defensora del derecho de las niñas a la educación, fue disparada reiteradas veces por los talibanes en 2012 mientras se dirigía a la escuela. Sin embargo, logró sobrevivir, y en 2014 recibió el Nobel de la Paz a la  edad de 17 años.

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Malala Yousafzai

Como vemos, ser mujer y vivir o trabajar en países en conflicto supone un plus más de riesgo que el que corren los hombres. Debido a esto, Reporteros sin Fronteras lanza varias propuestas para que, en especial las periodistas de guerra, puedan defenderse y evitar un ataque de carácter sexual. En este artículo se muestran algunas:

1- Usa una alianza para que parezca que estás casada.

2-Usa ropa holgada para crear incertidumbre en el agresor.

3-Ve siempre acompañada de un ‘fixer’ de tu total confianza, así como de un vehículo propio o conducido por alguien en quien confíes.

4-En el hotel, alójate cerca de las habitaciones de tus compañeros, a menos que el acoso proceda de ellos.

5-Atasca la puerta del cuarto del hotel con una silla, y nunca utilices el ascensor.

6-Ponte varias capas de ropa encima, un cinturón bien sólido y un bañador de una sola pieza.

7-No te adentres en la multitud y trata de situarte en un lugar con fácil acceso a la salida.

8-Debes llevar contigo algo con lo que defenderte, como un spray desodorante, además de unas zapatillas cómodas con las que puedas correr fácilmente.

9-En casos de agresión sexual o amenaza de violación, trata de asquear al agresor. Si esto no funciona, intenta que se compadezca de ti (di que estás embarazada, que tienes hijos, etc.).

10-En las ocasiones en que te encuentres en apuros, trata de llamar la atención de las mujeres que se encuentren por allí.

Este último punto no siempre funciona, pero en el caso de Lara Logan llama la atención el hecho de que la violación colectiva cesó cuando intervinieron un grupo de mujeres egipcias para auxiliar y defender a la periodista.

 

 

 

 

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